La mujer del Cóndor: 33. ¿Matrimonio?
Cuando regresé a la mansión, Michael ya estaba en el salón, sentado en uno de los sofás, revisando algunos papeles. Me miró apenas crucé la puerta y dejó lo que tenía entre manos. Me acerqué a él con paso tranquilo, todavía sosteniendo una bolsa con algunos de los libros que había comprado.
—¿Cómo te fue, rubia? —preguntó, con esa sonrisa suya tan despreocupada, aunque sus ojos me analizaban como siempre, intentando leerme.
Me senté junto a él y dejé las bolsas en el suelo.
—Bien. Compré alguno