Se me Exige
Kael apenas había dormido esa noche.
El calor del verano hacía agradecer la frescura de la madrugada, y aunque las sombras traían alivio al pasar al pasar el mediodía, él había decidido salir antes del amanecer de todas formas. Caminando en silencio hasta el edificio principal donde lo esperaba el consejo. No quiso despertar a nadie, ni a los niños, ni a Lía. Sobre todo, no a ella. Había algo en su rostro mientras dormía —una mezcla de paz y de cansancio— que lo detuvo a medio paso