Jaqueline
Edgar se inclinó hacia adelante, con las manos cubriéndole el rostro, mientras lloraba de forma descontrolada. El sonido apagado de los sollozos llenaba el ambiente, rompiendo cualquier formalidad que transmitía su traje tan impecable. El impacto de ver a un hombre tan importante e influyente en ese estado hizo que mi corazón se acelerara.
—Señor Edgar… ¿qué pasó? —pregunté con un tono suave, intentando no sonar invasiva.
Él solo negó con la cabeza, los hombros subiendo y bajando con