Raissa
Las noticias invadían mi pantalla como cuchillas: videos repetidos, helicópteros, reporteros con expresión grave, el rostro de Thaís en fotos antiguas intercaladas con imágenes de la escena del crimen. Mi corazón se aceleró hasta doler. No tuve dudas, era ella. Thaís fue señalada como una de las cabecillas del secuestro.
Marqué su número tantas veces que me dolieron los dedos. Llamadas sin respuesta. Mensajes no entregados. Debía estar usando otro chip, para su nueva vida. Ella debió hab