Júlio César
Regresé del hospital exhausto, pero muy aliviado. Ver a Jaqueline despierta, aunque aún frágil, me conmovió. La sonrisa de mi padre y el abrazo emocionado que mi hermano y yo compartimos con ella fue increíble. Finalmente, después de tantos años, nuestra hermana estaba presente en nuestras vidas.
Cuando llegué al departamento, la sensación de vacío volvió. Siempre era así. Bastaba con quedarme solo, y todo volvía a girar en torno a Isa. Respiré hondo, caminé hasta la puerta del apar