Alexandre
Caminé por la empresa con Pedro a mi lado. Apenas el ascensor se abrió en mi piso, nos encontramos con Fabíola, que avanzaba por el pasillo como si desfilara por una pasarela. Llevaba un vestido elegante, ceñido al cuerpo. Una sonrisa maliciosa apareció en sus labios en cuanto sus ojos se posaron en Pedro.
—¡Miren qué hombres tan guapos! —dijo con voz aterciopelada.
Se acercó y me saludó, ignorando la mirada helada de Pedro. Pasó sus uñas largas y esmaltadas por el brazo de él en un g