Jaqueline
Era muy temprano cuando la luz suave de la mañana se filtró por las cortinas de mi cuarto. Fui despertando poco a poco, sintiendo el calor reconfortante del cuerpo de Alexandre encajado junto al mío. Sus brazos me envolvían con naturalidad, como si pertenecer a ese abrazo fosse algo que su cuerpo ya supiera hacer.
No me moví de inmediato. En silencio observé su rostro y la serenidad con la que dormía. Los rasgos firmes, la línea de la mandíbula perfectamente dibujada, los labios relaj