No me contendría...
Alexandre
Conducía por la ciudad con un brillo de satisfacción en los ojos. Mi coche se deslizaba silenciosamente por las calles, y con las manos firmes en el volante, espiaba a la hermosa morena a mi lado. Jaqueline, aun vestida de forma sencilla, estaba deslumbrante. Su mirada era la de una pequeña liebre asustada en territorio desconocido. Y eso me tocó. Despertaba en mí un instinto de protección… y algo más oscuro y primitivo que no quería admitir ni siquiera ante mí mismo.
Me había pedido