Jaqueline
La discusión entre Raul y Alexandre comenzó a tomar grandes proporciones. Sentía mi corazón latir descompasado. Raul mantenía su aire burlón de siempre, lo que me hizo ponerme entre los dos hombres. Por el poco tiempo que llevaba trabajando con mi jefe, ya sabía que era un hombre de mecha corta. No toleraba las faltas de respeto.
Pero nada pudo ser peor que escuchar de la boca de Raul:
“—¡Jaqueline está aquí de favor! ¡No tengo que cambiar mis modales por ella!”
Sus palabras resonaron