Edgar
Me recosté en el asiento de la SUV, con el paisaje pasando veloz por la ventanilla. La inquietud me martillaba por dentro, hasta que por fin dejé escapar:
—Y entonces, Julio… ¿qué lograste averiguar sobre la madre y la tía de Alexandre?
Soltó una risa leve, como quien ya esperaba la pregunta.
—Papá, usted está muy apurado —negó con la cabeza, divertido—. Ya le envié algunos datos de ellas al investigador, pero eso va a tardar unos dos días en dar algo más sólido.
Levantó el celular, tecle