Jaqueline
El auto avanzaba tranquilo por la carretera. Miré hacia atrás y no pude contener una sonrisa al ver a Estevão y a Malu recostados el uno contra el otro, durmiendo profundamente después de tantas horas de diversión.
—Se cansaron bastante hoy —comenté, acomodándome un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Son dos niños —sonrió Alexandre al mirar por el retrovisor—. Si tú también quieres descansar, puedes cerrar un poco los ojos —sugirió, con la atención puesta en la carretera.
—No, pre