Mancha de café...
Jaqueline
Ignoré aún más a Alexandre cuando se acercó, entrometiéndose en la conversación. Lo encaré cuando dijo que no me gustaría el lugar al que Fabíola pensaba llevarme. Me sentía herida, dolida, y su opinión me importaba cada vez menos. Él no era ningún ejemplo de virtud para cuestionar mis decisiones. No tenía derecho a interferir en la vida de una mujer adulta, libre y dueña de sus propias elecciones.
Aunque aquella salida fuera una especie de refugio para intentar borrar lo que había pa