Jaqueline
Andrei caminó hacia el escritorio sin apartar la mirada de mí, manteniendo una sonrisa segura y provocadora. Intenté conservar una postura firme, pero sentía la adrenalina subir. Su presencia allí era tan inesperada como inquietante.
—Andrei… ¿qué haces aquí? —mi voz salió controlada, aunque todavía sorprendida.
—Hoy tenía una reunión con Alexandre. Me avisaron que fue cancelada, pero no pude resistirme a venir. Y la verdad, mis instintos no fallaron… es imposible no notar lo bien que