Jaqueline
Mientras cenábamos, me sentía sorprendentemente a gusto, casi como si estuviera en casa, o en un lugar donde, por primera vez en mucho tiempo, realmente quería estar. Había algo mágico en nuestra noche, algo íntimo y ligero en el aire. El aroma acogedor de la comida italiana, el sonido tranquilo de nuestras risas y, sobre todo, estar allí con Alexandre sin barreras profesionales ni sociales.
La conversación fluía con una naturalidad encantadora, como si siempre nos hubiéramos conhecido