Jaqueline
Tomé el sobre con cuidado y lo abrí. Dentro había una tarjeta escrita a mano, con una caligrafía firme, elegante, inconfundible:
“Para la mujer más hermosa.
Perfecta para mí.
Alexandre Ridell”
Me quedé unos segundos mirando aquellas palabras. Era Alexandre, tal como solo él sabía ser: directo, sofisticado, envolvente y absolutamente certero en el impacto que provocaba.
—Es bueno. Muy bueno —comentó Caio, tomando el vestido para admirarlo de cerca—. Ese hombre está enamorado, Jaqueli