Estevão
El ambiente era pesado. Pero Malu permanecía de pie, con el rostro pálido y la respiración entrecortada, intentando mantenerse firme incluso ante la mirada cortante de su madre. Marcela avanzó con palabras afiladas y la rabia evidente. Con el brazo en alto y la intención clara en los ojos, se acercó, pero logré sujetarle el brazo aún en el aire, con fuerza y determinación.
Malu me miraba atónita, con los ojos llenos de lágrimas. Me quedé callado durante años viendo lo que su madre le ha