Capítulo 4

 — Me quiero morir, ¿tú no?  — recién termino mi baño. Necesitaba sacar la sensación de vómito de mi cuerpo. 

— ¿Yo? Osea, y ¿dejar que la reina Isabel me gane? Ay no, no le voy a dar el gusto — alguien me explique por qué no me tocó una prima normal. 

— ¡¡¡Irinaaaaaa!!! Estoy hablando enserio. — seco mi cabello con una toalla. 

— ah ¿porque yo no? — está lanzada en mi cama. 

— Ese chico me vio desnuda — y mis marcas. 《Pienso》 

—Lastima que tú no lo viste desnudo a él — mis ojos se disparan —Necesitas una buena noche de pasión. Y te aseguro que Dante no es del tipo tímido o reprimido en la cama — la miro con la boca abierta. 

—¿Estás hablando enserio? — no niego que la idea pasa por mi cabeza. ¿Que estás haciendo Ana? 

— Por Dios Ana. Con el cuerpo y el tamaño que tiene ese hombre, por lo menos unos veinti....

— Ay ya basta. No seas guarra. — está mal de la cabeza. Se ríe. 

— Te sonrojaste — se burla. 

— Ay no es cierto — intento reprimir la risa pero no puedo.  — pero hablando enserio — ahora estoy seria. — si te soy sincera... ese chico me intimida, pero...

—¿Pero? — me mira inquisitiva.

—No me asusta como los demás chicos. — me observa detenidamente. — No se explicarlo. Lo veo y... me pongo nerviosa y tal, pero no por miedo, sino, por otro motivo.

—¿Cuál? — se sienta en la cama, parece interesada. 

—No lo se. Será porque como se que es policía siento seguridad — debe ser eso.

— puede ser. Pero.. hablando de policías, Dios, Flavio es un sueño — no puedo evitar poner los ojos en blanco. Un cambio brusco de tema pero agradezco. — Ese chico me encanta — dice soñadoramente. 

Pasamos la tarde hablando en mi habitación. Irina soñando despierta con el agente del pelo rizo y yo, sin parar de pensar en él, en ese agente que en solo dos ocasiones ha visto más de mi de lo que soy capaz de mostrar, lo que tanto oculto. 

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El fin de semana termina y nuevamente comienza el lunes, odio tanto los lunes. Nunca he sido una chica estudiosa o que ame asistir al colegio, ahora que estoy en la universidad nada ha cambiado. Clases, clases y más clases. A penas y tuvimos tiempo de almorzar, los parciales se acercan y hay muchos materiales que nos falta para estudiar. 

—Esta noche iremos a la biblioteca a buscar todos los materiales — vamos caminando modo zombie por los pasillos — Quede con Stiven y Lauren para que vayan con nosotras - me dice Irina. 

—¿Quién es Stiven? — no me gusta tener a chicos desconocidos cerca. 

—Es un compañero de curso. Si estuvieras más pendiente a tu alrededor supieras que a parte de mi hay más personas en el salón — nos sentamos en una banca en el camping. 

— Está bien — le digo. Confío en que ella estará ahí. —¿Por qué nos detenemos aquí? —pregunto, o sea, lo que más quiero es llegar a casa. 

— Flavio me dijo que se pasaría y pues, voy a esperar y tú esperaras conmigo porque el auto es mío y ni modo que te vayas en el bus para la casa — la miro feo. 

— no puedo creer que me estés sacando en cara que el auto es tuyo — finjo indignación. 

— No es eso Ana, es solo que... ay! Ahí está— se pone de pie de un salto cuando la patrulla se acerca al estacionamiento. 

La sigo por detrás  con mi expresión más aburrida posible. 

Alguien me explique en qué momento Flavio e Irina se volvieron tan íntimos? No es normal que ella corra a sus brazos y el la cargue y la bese, ¿alguien expliqueme porque ya me perdí por favor? Hablo enserio. 

—Hola Ana — me saluda cuando deja a mi prima en el suelo. 

—Hola Flavio — mi sonrisa más falsa no podía salir. Me quiero ir ya. La puerta del piloto de la patrulla se abre, genial, lo que faltaba. 

—Oh, mi jefe vino conmigo — dice Flavio. Ni falta que hace que lo diga, ya veo ya. 

— Hola Dante — y ahí está mi prima emocionada como si de su mejoro se tratara. 

—Hola Irina — se saludan. — Hola Anastasia — nos miramos. 

— Hola — digo secamente. 

— Ana espérame acá — me grita mientras se aleja con Flavio. La quiero matar. 

Pasan unos segundos o talvez minutos y ambos estamos en silencio, nadie dice nada. De vez en cuando lo miro de soslayo y lo atrapo viéndome. Esta situación es muy incómoda. La tensión es tanta que tengo miedo hasta de respirar y que él lo note. 

—Oye — habla él primero, lo miro — quería disculparme por mi actitud de aquella mañana — parece sincero. 

— si, no te preocupes — realmente estoy siendo sincera. 

— no quería molestarte. Es solo que... soy algo difícil, tenemos muchos problemas en el trabajo y todo eso se unió en mi cabeza y fui algo grosero — explica. Yo asiento. 

— Bueno, mi carácter también es complicado, yo soy complicada — esta última parte fue más un susurro. 

Volvemos al silencio. Esta vez no es tan incómodo, pero igual se siente raro. Lo veo jugar con una piedra que hay en el suelo, lo observo. Realmente él es fuera de este mundo, enserio, nunca en mi vida había visto un hombre que fuera tan imponente pero a la vez joven y fresco. Aquella noche con sus amigos lo pude ver fuera de este traje de policía, siendo no el serio que creía que vería, sino un chico de 25 años, divirtiéndose. 《Auqnue para divertirse tenía que tener a un par de diosas exuberantes en su regaso》, pero en fin. 

—¿Por qué veterinaria y no ballet? — su pregunta de la nada me desconcierta. Me quedo callada, pero luego, lo juro, no se por qué, hablo. 

— Hace aproximadamente un año tuve un accidente — creo que estoy hablando de más.

—¿Qué tipo de accidente? — parece interesado. 

— Caí de unas escaleras — cuando fui empujada intencionalmente por el psicópata de mi ex novio. Obvio eso no lo digo. 

—¿Tan grave fue? — nuestras miradas se encuentran. No quiero contar más, pero simplemente me boca toma vida propia.

— Si, estuve varios meses sin poder caminar — ¡¡Cállate Anastasia!! ¡¡Cállate!! Me grita mi subconsciente. 

— Eso suena horrible — su mandíbula se tensa. —¿Y como caíste? — ahora si me quedo callada, en blanco. No le puedo contar a un desconocido las cosas que le ocurrieron a Aihnoa, ella quedó atrás. 

— Y soy veterinaria porque me gustan los animales, soy muy sensible a ellos. Siempre he querido cuidar y curar a mis mascotas, así que...

—Vaya — se ríe —Que disimulada eres para cambiar de tema — es sarcástico. 

— Bueno. Es que no me apetece seguir respondiendo a tu interrogatorio ¿se me acusa de algo? — desido ser igual de sarcástica que él. 

— Creí que eras más del tipo callada. Aunque bueno, después del viernes ya se que tan tímida no eres — me molesta su comentario. 

—O sea, que según tú vienes a disculparte y terminas diciéndome que soy una fácil? — este chico tiene el poder de empeorar mi humor a la menos ya. 

— ¿Qué dices? Yo no te dije que seas una fácil. Solo me refiero a que...

—¿Sabes qué? Olvídalo — me cruzo de brazos. Él me mira de reojo y yo a él. Y ahí está, riendo a mi costa. —¿Qué es tan gracioso? — me hago la difícil aunque  estoy muriendo por reír también, su risa es contagiosa, y si a eso le sumamos que se convierte en misterio hoyuelos.... pues....

— Eres una pesada — dice aún entre risa. 

— Oh gracias, aunque supongo que no es un halago. 

— Siempre estás a la defensiva — sigue con su burla. 

— No estoy a la defensiva, estoy nerviosa — mis ojos se abren como platos a penas las palabras abandonan mi boca. Por favor mi buen Dios, haz un favor a la tierra y llévame a tu lado ¿si?

—Entonces ¿estás diciendo que te pongo nerviosa? — me está mirando de un modo tan intenso que... aaaahh  ven ya Irina!!. 

— Bueno, un hombre como tú,  de tu tamaño y con ese traje de policía, claro que eres algo... ¿intimidante? — doy una risa nerviosa. 

—Si, ya me han dicho. — sonríe con suficiencia. —Pero contigo no estoy siendo intimidante. Solo intimido cuando interrogo a un criminal. Y si mi olfato no me falla, si llegas o llegaste a ser algo en esta vida, es víctima. — lo ven? Él puede leerme y eso me asusta. 

—¿Tan insignificante parezco? — no me gusta ser digna de lástima, odio que me vean así. 

—¿Qué? No, no me refiero a eso, solo que, eres una chica frágil , o lo que has vivido te hizo ser así — me mira fijamente. Nos quedamos así por un buen tiempo. 

Enserio, realmente este chico es bueno en su trabajo. Sabe analizar perfectamente a las personas. ¿Intimidar? Eso se le da bien, y si no fuera porque no me asusta, puedo jurar que el terror que implantaria en mi seria enorme. 

—¡Ay  cuanto quisiera que este pendejo que acaba de pedirme salir me mirara de la  forma en la que Dante mira a mi prima! — pego un brinco cuando escucho a Irina hablar. Dante y yo rompemos el contacto visual. 

—¿Ya podemos irnos? — le digo. 

—Acabo de decir que Flavio me invitó a salir y no escucho a nadie dar la enhorabuena y saltos de alegría — hace su típica pose de niña creída con las manos en la cintura. 

— Yo ya lo sabía  así que... pero igual, espero y no te arrepientas — se ríen de lo que acaba de decir Dante. Flavio le da un tortazo por la cabeza. 

—¿qué dices viejo? Mejor no me ayudes. — Flavio frunce el ceño. 

— sabes que soy tan feo como tan Franco— dice encogiéndose de hombros. 

— Entonces eres un mentiroso de marca mayor — se supone que eso lo tenía que pensar. Ahora tengo tres pares de ojos encima de mi. Irina sonríe picaramente. 

—Creo que deberíamos ir a una cita de cuatro — sugiere. La quiero matar tanto mi Dios. 

—Si en cinco minutos no estás en el auto me voy sola — comienzo a caminar e ignoro sus gritos. Que vergüenza. 

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Irina se pasa el día hablando esperando a que Flavio le escriba un hola  siqueira, solo le dijo en la tarde que tenían un trabajo muy importante y que no sabría cuando estará disponible. Inmediatamente pensé en Dante, seguro él está a cargo del caso. Parece ser algo serio porque Irina está nerviosa. 

Al rato, más en la noche mi teléfono suena,es mamá. Mi corazón se llena de alegría. Para evitar contacto hablamos muy pocas veces, ella sabe de mi por la tía Antonella que le da noticias y viceversa. 

—¡¡Mamá!!— ya estoy llorando. 

—Mi Aihnoa — ella también está llorando. 

—Anastasia mamá, soy Anastasia — se que es difícil para ella, pero es mejor que se acostumbre. 

— Te extrañamos tanto mi cielo — tengo que aguantar para no derrumbarme. 

— yo también los extraño muchísimo. Y a Ángel, mi mocoso — es mi hermano pequeño, tiene a penas 6 años 

— Él no para de preguntar por ti — me duele tanto oír eso. — Tu padre te envía miles de besos. Recién salió para el trabajo. — 

Papá trabaja en las noches en un museo haciendo guardia. Para sustentar a nuestra familia se sacrifica demasiado. Siempre me dio mis gustos a pesar de no poseer una situación económica muy favorable, mis papás siempre han sido muy sacrificados por nuestra familia. 

— miles de besos para él —  limpio mis lágrimas .

—Aihn... perdón, Anastasia. Te llamo porque hay algo que tienes que saber — su voz ya no es cálida,  está seria y eso me preocupa. —Dentro de dos días es el juicio — mi respiración se corta. —Tienes que declarar Anastasia — mi cell cae al suelo. Mi mente se va, ya nada tiene coherencia y mi cuerpo tiembla. Estoy teniendo un ataque de ansiedad. 

Respiro con dificultad, me paseo de un lado al otro. Me tomo de los pelos y tiro de ellos, grito, grito, no paro de gritar. Lanzo todo lo del tocador al suelo. Esto no puede estar pasando, no.

—¡¡¡ANASTASIA!!!— mis tíos e Irina entran a la habitación. Mi prima corre a abrazarme, mi tía recoge mi teléfono del suelo y sale a hablar con mi madre.

—Todo va a estar bien Ana — me susurra una y otra vez en el oído. —no estás sola — Irina realmente esta siendo un gran apoyo. 

— no quiero verle — ahora comienzo a llorar como niña pequeña.

— No vas a estar sola — me sigue repitiendo para consolarme. Mi tío me ve con pena. Eso soy, una digna de lastima. 

— lo odio tanto — lloro — tanto. 

— Ana, tienes que hacerlo para cerrar la página de una vez — retira el cabello de mi cara — tienes que dejarlo atrás de una vez para que puedas volver a ser la chica divertida y alegre que siempre has sido. 

Sus palabras me dejan pensando. Realmente extraño ser la vieja yo, la atrevida, divertida y extrovertida Aihnoa, pero ya no puede ser posible,él destruyó esa parte de mi. Dudo que algún día mi alma pueda volver a ver la luz que siempre la iluminó. 

Más al rato la tía entra y me comunica que logró tranquilizar a mi madre,eso me deja más tranquila. Yo realmente ya estoy mejor, de hecho, estoy riendo con las locas ideas de Irina de preparar un striptease para Flavio en su primera noche de pasión. 

— Entonces ¿crees que un mini traje de policía lo ponga bien cachondo? — está anotando las ideas en una agenda. 

— Ay, no lo sé, sabes que que no se nada de juegos sexuales ni seducción. — le digo.

— Pero no eres virgen Ana — pone los ojos en blanco. 

— Lo sé. Pero las cosas con... — mi corazón se salta un latido cuando pienso en él y las veces que fui suya, me da asco solo de recordar — Bueno, sabes con quien — susurro — nunca fueron como lo haría una pareja normal. Yo a penas me involucraba, él era el que lo hacía todo. — me siento rara hablando de esto.

— O sea, que prácticamente si eres virgen — ay Irina, ¡Dios!

— Bueno, después de pasar más de un año siento tomada a la fuerza dudo que sea virgen — amargura sale de mi voz. 

El último año con mi ex fue el peor de todos. Sus celos cada día aumentaban más. Ya no solo eran golpes de vez en cuando, ya eran hasta torturas sexuales. Me pegaba cuando me tomaba contra de mi voluntad para demostrarme que él era el macho alfa de la relación. Me obligaba a hacer cosas asquerosas con él. No le importaban mis lágrimas, ni mis súplicas, al contrario, eso lo insertivaba aún más para ser el monstruo en el que se convertía. Una vez me dejó desnuda amarrada en la ducha mientras el jugaba video juego con sus amigos. Me amenazó diciendo que si gritaba iba a dejar que ellos me vieran así. Solo podía llorar. Me daba vergüenza contarle a mis padres, e intentar romper con él ya no era una opción,la primera vez que lo intenté me golpeó tan fuerte que terminé en urgencias. Inventó a nuestras familias que unos tipos me atacaron y él no pudo llegar a tiempo para evitar que me golpearan para asaltarme. Su padre sabía perfectamente que no era cierto, pero él lo apoyaba en todas las cosas retorcidas que me hacía. Lo enseño a ser así de machista y enfermo. Era repulsivo oír las conversaciones que mantenían hablando de las mujeres como si fuéramos trapos y sexo servidoras. 

Aún no se cómo me enamoré de él. O si, si se. Si el chico más guapo de la escuela, el más popular pasa meses tras de ti, diciendo que eres el amor de su vida, haciéndote cartas de amor, declaraciones públicas, incluso una vez mando a cerrar la escuela y contrató a mi cantante favorito Ed Sheeran para que cantara para mi la canción perfect. Toda la escuela decorada con imágenes mías, corazones rojos, las palabras te amo por todo el lugar. Pues si, es fácil enamorarse. Ese día, sin darme cuenta acepté entrar al mismísimo infierno. 

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