10. Un encuentro
El camino que Selene había agarrado, satisfactoriamente, sí la llevó hacia una salida en la parte de atrás del palacio. Por los ruidos que venían del cuarto cercano y del que estaba separada solamente por una pared, supo que era la cocina y ahí estaban los guardias y trabajadores del reino, cenando al igual que lo hacía el rey, el príncipe y la invitada. Se apresuró, pero fue tan cuidadosa, que cualquiera que la hubiera visto, diría que iba levitando.
Con los pies fuera del castillo, dio una