La sala de audiencias del Colegio de Abogados del Estado de California en South Grand Avenue era más pequeña de lo que recordaba.
No físicamente; la sala tenía exactamente las mismas dimensiones de siempre: la misma mesa rectangular larga, las mismas paredes revestidas de madera, la misma iluminación institucional, ligeramente opresiva, que hacía que todos parecieran no haber dormido bien en semanas, lo cual, en mi caso, era cierto. Pero yo había estado en salas como esta como abogado, el que s