Capítulo 18. Pequeños triunfos
Amelia no estaba esperando visitas en ese momento, tampoco tenía una cita programada, levantó la mirada de la pantalla de su laptop, y lo primero que vino a su cabeza fue la imagen de Maximilien al otro lado de la puerta, tragó entero de solo pensarlo, se levantó y arregló su vestido, tuvo que esperar por unos segundos a que el color rojo de sus mejillas se desvaneciera.
De nuevo la puerta sonó, con el corazón bombeando a mil por hora abrió. Sus ojos se abrieron con sorpresa al darse cuenta de