Ya en el auto, Maximilien sintió como poco a poco recobró la respiración, haber visto a Amelia de nuevo con su esposo le causó demasiado malestar, pero quien no salía de su enojo era Selene, que se giró hacia la ventana para que él no viera su dolor.
—Selene, cariño por favor ¿Por qué estas enojada? —Selene no dejó de mirar por la ventana, sus labios temblaban, el llanto estaba próximo a caer
—¿Crees que no me doy cuenta? — dijo ella en un hilo de voz, Maximilien agachó su cabeza culpable, pero