Amelia estaba sentada en la sala de espera, aferrada a las manos de su madre, mientras que Charles se quedó en casa para cuidar de Eithan. Amelia No dejaba de gimotear, lloró tanto, que sintió que su pecho se desgarraba de su cuerpo, y el dolor que sentía era indescriptible.
—Mamá, se supone que Lucían solamente necesitaría un trasplante de medula, ahora resulta que tiene algo más grave ¿Por qué la vida me trata de esta manera?
Eva la abrazó a su pecho y le consintió su cabello.
—Hija, no te ca