El vuelo se sintió interminable. Cada segundo en ese avión era como caminar sobre cáscaras de huevo. Me quedé sentada, fingiendo calma, pero mis manos no dejaban de temblar. Jason estaba a solo unos asientos de distancia, y cada vez que alcanzaba a ver su rostro, sentía cómo se me revolvía el estómago.
Edrick y Jason pasaron la mayor parte del vuelo hablando de negocios. Apenas entendía lo que decían. Palabras como “inversiones”, “acciones” y “proyectos” flotaban entre ellos. Yo solo me quedaba