Los siguientes siete días estuvieron repletos de agotadoras actividades en pareja que la abuela organizó para nosotros, obligándonos a asistir y participar. Pero, honestamente, fuera de eso, era una mujer adorable. Una mujer adorable con autoridad. No podías decirle que no. Incluso ese tipo testarudo y fastidioso llamado Edrick jamás podía llevarle la contraria. Y me encantaba verlo bajo control; me daba una sensación de plenitud.
La actividad de hoy se suponía que era para el "fortalecimiento