POV de Aria
—No voy a hacerle daño.
Las palabras salieron de su boca con absoluta calma.
Frente a mí, mi suegro se recostó en su silla de cuero, con una expresión imposible de descifrar. La iluminación de la oficina proyectaba sombras sobre sus facciones afiladas, haciéndolo parecer aún más frío de lo habitual.
—Ya le estás haciendo daño —dije en voz baja—. Lo único que te falta es el valor para terminar el trabajo.
—He dicho que no voy a hacerle daño.
Exhaló lentamente.
—Estás pensando con las