Amaya
Seamos realistas: no hay que ceñirse a las expectativas.
Esa frase se me quedó grabada en el cerebro, a fuego vivo como algo importante, así que terminamos de ver las películas, sin hablar más del tema, al punto en el que me quedé dormida y cuando desperté, me encontré con Alessio vistiéndose cuidadosamente. Y con un disimulo más que evidente, lo chequeé bien, estaba sin la máscara y las cicatrices se veían mucho más claras que la noche en la que lo vi colocándose la crema.
Era un hombre