Mundo ficciónIniciar sesiónMiré el cúmulo de máquinas con el ceño fruncido, mi madre, sin venirse a cuento, decidió hacer que los guardaespaldas italianos compraran computadoras de última categoría para los niños y la biblioteca. Eso era mucho considerando la cantidad de personas, por lo que no fue un módico gasto, pero los hombres lo hicieron sin chistar.
—Esto fue demasiado, mamá…
—No l







