Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mirada de ella ante mis palabras fue como si hubiese sufrido una estocada.
—¿Tu hija no tiene idea de cómo se maneja la Yakuza? —le pregunté con incredulidad a Hiroshi.
—No te metas en esto… —espetó el hombre con desafío.
Negué, me crucé de brazos y lo corté con una mirada helada.
—Ella aceptó ser mi esposa, mi mujer







