Mundo ficciónIniciar sesión—¿Por qué demonios no me contestas el teléfono o a tu esposa?
Esa fue la pregunta con la que me recibió Gemma el sábado en la noche, cuando por fin llegué a dormir a casa después de pasar la mayor parte del día lidiando con un estúpido resaca que me tenía mal. Estaba enfadada hasta el cansancio cuando me vio en esas fachas, además de que se notaba por completo hecha un desastr







