Caminar entre la multitud le ayudó a procesar el peso de lo que acababa de pasar. Valentina aceptó con una sonrisa amable las felicitaciones de unos socios de Julián, permitiendo que las señoras admiraran la forma en que su vestido azul marino delataba sus cinco meses de embarazo, pero su mente seguía en aquella terraza.
Había pasado tanto tiempo odiando la sola mención del nombre de Isabella, sintiéndose pequeña y amenazada por su pasado con su esposo, que verla derrumbarse de esa manera le pr