La luz de la mañana se filtraba a través de las ventanas del piso al techo de la habitación principal, proyectando un suave resplandor dorado sobre las sábanas arrugadas. Tara yacía despierta, mirando al techo, hiperconsciente de la respiración pausada de Lucian a su lado. Compartir la cama con él se estaba convirtiendo en una tortura de la forma más dulce y peligrosa posible. Cada pequeño movimiento que hacía que su mente volviera a revivir su beso accidental en el auto.
Giró la cabeza ligeram