El auto dio un violento sacudón al caer en un profundo bache. Lucian, que se había inclinado hacia adelante para quitar una pequeña partícula del cabello de Tara, perdió el equilibrio. Cayó hacia ella y, en esa fracción de segundo, sus labios chocaron.
El beso fue repentino e inesperado.
Por un breve momento, ninguno de los dos se apartó. Los labios de Lucian eran cálidos y firmes contra los de ella, enviando una oleada de calor por el cuerpo de Tara. Sus manos se aferraron instintivamente a la