Arya.
La acusación de Adrián, me sacaba de contexto. Puro veneno era lo que soltaba por la boca.
Una ola de náuseas me sacudió de repente, haciéndome perder el equilibrio por un segundo.
El suelo parecía moverse bajo mis pies y tuve que apoyarme más fuerte de Maximiliano.
El asco, la indignación y la brutalidad de sus palabras se habían transformado en un malestar físico real.
Me llevé la mano libre a la frente, respirando hondo, luchando por contener el mareo que me amenazaba con nublarme l