POV: Jessica Bonilla
Estaba en mi habitación, sola, como siempre. El veneno hervía en mi garganta. Iba y venía por el lugar como una fiera enjaulada, lanzando objetos al suelo, maldiciendo una y otra vez el nombre que más odio en este mundo:
—¡Aslin! ¡Maldita seas tú y tu maldita suerte!
Golpeé el espejo con el puño cerrado, sin importarme que los vidrios saltaran. Ya no sentía el dolor. Solo sentía rabia. Un fuego que me quemaba desde dentro.
¿Cómo se atrevía?
¿Cómo esa mujer patética, débil y