Carttal sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La sensación de ser observado se hacía más fuerte con cada segundo que pasaba. Apresuró el paso hasta la habitación donde Aslin dormía.
Abrió la puerta con cautela y su mirada recorrió el lugar. Aslin estaba acurrucada en la cama, su respiración tranquila. Aparentemente, todo estaba en orden. Pero Carttal no podía confiar en las apariencias. Cerró la puerta tras de sí y se acercó a la ventana. Corrió un poco la cortina y observó la oscuridad e