POV : Tercera persona
Aslin caminaba por el pasillo largo de la mansión, con una taza de té entre las manos y el corazón latiéndole con fuerza sin razón aparente. La casa estaba tranquila. Los niños jugaban en la sala, sus risas llenaban el ambiente como una música suave, y sin embargo, algo dentro de ella se sentía mal. Era una punzada fría, un presentimiento que le apretaba el pecho, como si el aire se hiciera más denso con cada paso.
Se detuvo junto a la ventana, mirando hacia los jardines.