Mundo ficciónIniciar sesiónEPÍLOGO
Sin luces ni sobresaltos, tomé conciencia nuevamente y
escuché la voz de la partera, quien muy llena de emocióndecía.–Es una hermosa criatura.–¿Cómo se encuentra ella? –pregunté muy asustado…–Su mujer está en perfecto estado. Usted es padre de unhermoso varón –me respondió después de segundos.–¿Varón? –pregunté con asombro. –¡Sí!, un sano y robusto varón. Su mujer quiere que pasea






