NATASHA ROMANOFF II
— Si crees que voy a dejarte besarme solo porque tienes esa cara bonita, estás muy equivocada.
Acerqué mi rostro al suyo y fui hacia su boca. Para alguien que no me dejaría besarla, Manzanita fue bastante rápida en entreabrir los labios, esperándome.
— ¿Eso sería la primera confesión oficial, Manzanita? — susurré en su oído.
Se estremeció:
— ¿Con… fesión?
— De que me encuentras atractivo.
— Enzo, por favor… deja de intentar seducirme. Acabas de ofenderme, diciendo que intent