NATASHA ROMANOFF
POV Enzo
Sus ojos se abrieron de par en par y quedó visiblemente alterada.
— Ma… ña… zanita… — tartamudeó.
Maria Fernanda no podía negarlo. Era evidente lo asustada que estaba al ver que había descubierto su plan.
— El tatuaje.
— ¿El… mío?
— Recuerdo la discoteca, Maria Fernanda. O debería llamarte por tu nombre en clave.
— ¿No… mbre en clave? — arqueó una ceja.
— Manzanita. — ¿no era obvio?
— ¿Usted… consume drogas?
— Aparte del zolpidem que usaste para drogarme… no, no consum