Me gustan los zapatos viejos
Yo era una persona tranquila. Pero no idiota. Claro que no me aprovecharía de la situación para ponerme algo sensual. Pero quedarme de uniforme era demostrarle a Shirley que ella mandaba. Y no, ella no mandaba nada allí. Enzo era el dueño de aquella casa. Y solo él podía tomar decisiones. Y esa noche, la decisión de él fue que yo participaría de la cena.
Cuando llegué al comedor principal, Enzo estaba sentado en un sillón, bebiendo algo. Davi le mostraba el celular