LA SAUNA
Amanza estaba en prisión. Pero no para siempre. ¿Y cuando saliera? ¿Cuando supiera que mi herencia sería dividida, que tenía otro hijo?
Nunca permitiría que se acercara a Davi. Pero ahora estaba en desventaja. Ya no tenía una sola debilidad. Tenía tres: Davi, Manzanita y el bebé que estaba por nacer.
Descansé unos minutos y miré el reloj. Ya debía estar en la sauna.
Así que fui. A cumplir su deseo. A tenerla otra vez conmigo.
Cuando llegué al área de spa, junto a la piscina climatizada