EL REGALO DE WILL
Me giré hacia Enzo y dije:
—Yo… no puedo aceptar.
—Si ella no puede, yo sí —dijo Leticia, avanzando hacia el Ferrari.
—No pongas un dedo en la máquina —dijo Enzo—. Manzanita será la primera en tocarla.
—Enzo… —negué con la cabeza, todavía aturdida.
—Manzanita, no es caro para mí, créeme. Tal vez te sientas un poco insegura, pero no necesitas estar así. El Ferrari es blindado. Así podrás ir a visitar a tu familia sin correr riesgos. Si quieres cambiar la cadena de comida rápida