EL REGALO DE WILL II
—Eso no significa que… te vas a reservar para mi hijo, ¿verdad? —arqueó una ceja, preocupado.
Reí:
—Creo que Davi es demasiado joven para mí. Y tú… demasiado viejo.
Él abrió los ojos de golpe y yo lo abracé:
—Estoy bromeando. Me encantan las cosas viejas y anticuadas.
Él tomó mi barbilla y me obligó a mirarlo:
—¿Me estás llamando viejo y anticuado?
—Tal vez para otras mujeres de mi edad lo seas. Pero no para mí. Porque me gusta ese rollo de las cosas antiguas. —bromeé.
—¿Qu