CONFIANZA
En cuanto vi a Aayush en el pasillo, no dudé y lo agarré por el cuello de la camisa, bramando:
—Te di una única función, Aayush...
—Y lo siento mucho, señor Enzo. Sé que fui culpable. Yo debería... haber permanecido todo el tiempo junto al niño Davi.
Lo solté con fuerza:
—No, no necesitabas estar todo el tiempo al lado de Davi. Para eso pago a Shirley. Pero... ¿dónde estabas cuando Maria Fernanda cayó por las escaleras?
No dijo nada.
—¿Por qué no me dijiste la maldita verdad?
—Después