Alexia no ha dejado de hablar de su día en la escuela mientras le ayudo a Hilda con la comida. Entre cucharadas y mezclas, la miro de vez en cuando, sus ojos brillando con la emoción de compartir sus experiencias con nosotras, me alegra el día a mí también.
—Hoy en el colegio, James y yo hicimos una promesa. Dijimos que tendremos el restaurante más famoso y conocido de la ciudad y que ambos inventaremos un platillo juntos para que muchas personas lo coman.
—¿Quién es James? Jamás había escuchad