ANDREA
—Andrea —alguien pronuncia mi nombre, pero sigo sumergida en mis pensamientos. —¡Andrea, mi helado se me cayó!
Parpadeo cuando oigo el llanto de Alexia. Me muevo hacia ella y la veo, tiene sus ojitos húmedos y está con la mirada fija en el suelo donde su helado hace derritiéndose.
—No te preocupes, te compraré otro —le digo, tomo su mano para regresar al mostrador. —Axel, no te muevas de tu asiento, llevaré a comprar otro helado a tu hermana, no nos tardaremos.
Él ni siquiera levanta su