Cada vez que la escucho hablar sobre ello, mi corazón me duele. Sé que pasamos por una época horrible, por suerte, debido al trauma que supuso para mí tanta violencia doméstica, no recuerdo las veces que me puso las manos encima, fue algo que mi cerebro eligió borrar de mi memoria para mi bien.
La parte que más tristeza me da es saber que mi mamá sí es capaz de recordar cada parte, cada golpiza. A ella le ha tocado sufrir el doble, por ella y por mí y sé que, muchas veces, se culpa a mí misma p