ADRIAN
Mantengo la cabeza apoyada contra la pared fría de la celda improvisada. El concreto húmedo me arde contra la piel abierta. Tengo un ojo completamente cerrado por la inflamación, y por dentro la boca es un desastre; los puñetazos me desgarraron la mejilla contra los dientes y cada vez que trago siento el sabor persistente de la sangre.
Las costillas me punzan con cada respiración. No sé si hay una fisura, pero el dolor es constante, profundo, como si me estuvieran clavando algo desde d