Segunda parte. Un villancico y la paz que invade
La mañana en casa comenzó con un aire festivo. El aroma a pan recién horneado llenaba la cocina mientras Sarah preparaba café y Winnie servía jugo de naranja. William, emocionado por el día, ya estaba canturreando algunas canciones navideñas. Emma, envuelta en una mantita roja con bordes blancos, miraba todo con curiosidad desde el regazo de su madre.
Antes de que se sentaran a desayunar, Sarah aprovechó un momento a solas con Winnie en la cocina.
—¿Sabes? He estado pensando en ti mucho últimam