Benedikt
Salgo corriendo del departamento de la maldita mujer que me ha traicionado y cuando estoy en mi camioneta intento comunicarme con Ana, insisto por lo menos unas seis veces, sin embargo, en ningún momento me toma la llamada. Desesperado y sin saber a quién más recurrir, decido hablar con la última persona que alguna vez llegue a imaginar.
—¡Hola! —responde la voz del otro lado.
—Soy Benedikt. Necesito de tu ayuda.
—¿Ana está bien? —inquiere al instante.
—No, no está bien y es sobre ell